Buen vocabulario

Están jugando unos niños en una placetuela al fútbol cuando, de repente, la pelota se cuela en un balcón.

- ¿Qué hacemos ahora?
- Que suba Manolito, que ése habla de puta madre y seguro que le dan la pelota.

Total, que sube el tal Manolito a la casa y llama al timbre. Abre la puerta la mujer de la casa:

- ¿Qué querías, niño?
- Disculpe señora, pero estábamos jugando mis amigos y yo un emocionante partido de fútbol, cuando en el momento de más alta exaltación deportiva el esférico describió una extraña parábola en el aire, posándose en su balcón y, por tanto, adentrándose en su morada. En nombre de mis compañeros y del mío propio, he venido para rogarle si podría devolvernos el balón.

La mujer anonadada:

- ¡Pepe, Pepe! Ven, ¡corre!
- ¿Qué pasa, María?
- El niño éste, que alucina lo bien que habla y lo educado que es. A ver, niño, repítele a mi marido lo que acabas de decirme.
- Estaba comentándole a su señora esposa que estábamos jugando un emocionante partido de...

El marido acojonadito:

- María, llama a los niños, que tienen que oír esto.
- Venga niño, repite lo que acabas de decir a mis hijos. Y vosotros, so descerebrados, escuchad y aprended como se habla. Comienza, niño.
- Comentándoles estaba a sus señores padres que estábamos jugando un emocionante partido de...

Los niños:

- ¡Abuelo, abuelo! Ven, ¡corre! Que ha venido a casa el próximo concursante del programa de la tele "Hablando claro". Ven, ¡corre!
- ¿Qué queréis, nietecitos?
- Ná, el chico éste. Escucha cómo habla.
- PUES BUENO. LES ESTABA DICIENDO A ESTA PANDA DE GILIPOLLAS QUE HE VENIDO A QUE ME DEVUELVAN EL BALÓN, ¿FALE? ASÍ QUE O ME LO DAN O ME LÍO A OSTIAS CON TO DIOS, ¿ESTAMOS?

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